PEOR QUE INDIGNANTE
Es increíble el nivel de bajeza al que puede llegar el ser humano, tengo náuseas…
Definitivamente, somos incapaces de estar contentos con lo que tenemos, siempre nos atrae más lo que tienen los demás. Para muestra, un botón: me encantaría que mi pelo se rizase; lo tengo liso (tan liso que a veces me parece que lo haya chupado una vaca) y últimamente ando loca en busca de unas tenacillas. He llegado al punto de utilizar de chófer al novio de mi hermana, marear a mis padres en grandes almacenes, marear mucho pero que mucho más a dependientas para largarme sin nada… Al final, las compré, las llevé a mi casa, las saqué de la caja y, sin usarlas, las volví a meter en ella para devolverlas. Lo peor, que antes de comprarlas era consciente de que mi pelo sólo podría mantenerse rizado más de 1 hora con una permanente; lo sé desde que alguien lo intentó gastando el bote de laca y más de dos horas de trabajo con las tenacillas (siempre le agradeceré aquel cambio de imagen, porque aunque no terminó siendo muy efectivo, me repuso de la enésima vez que mi novio me dejaba).
Y volviendo al tema, todo viene a que hoy una compañera anda de cabeza porque la chica que tiene a su cargo parece no estar del todo conforme con las funciones que va a empezar a tener este mes como becaria, tras haber estado de julio a septiembre de prácticas; han leído bien, pero es que el mercado laboral está muy chungo (suerte si tu jefe termina ofreciéndote un contrato eventual basura y se lleva la recompensa a tus esfuerzos en su variable; dale las gracias, porque debido a que “se ha excedido del presupuesto” tú puedes comer, pero este tema mejor lo dejamos para otro día). La cuestión es que no se queja ni por dinero ni por “contrato”: ella, con su carrera y su máster, lo de ser becaria, sí, pero con clase y nada de hacer pegatinas ni ”pinta y colorea”. Se le queda corto para los conocimientos adquiridos y su estatus académico. Lo que todavía no sabe es que, cuando pase el tiempo y por fin haya asumido esas responsabilidades de las que tantas ganas tiene, a lo mejor se encuentra un día, de repente, mirando a la becaria del fondo de la oficina y pensando que quizá no estaría mal aparcar la adrenalina y el estrés de la responsabilidad, para parar un rato a hacer pegatinas y recortar cartulinas.
Siempre queremos lo que no tenemos y cuando lo conseguimos, queremos recuperar también lo que teníamos y hemos perdido. Pero, que se le va a hacer, descendiendo de Adán y Eva nos quedan de antepasados Esaú y Jacob… y ya dice el refrán que “de tal palo, tal astilla”.
Ahí os dejo esto que me da un poco de miedo, pero me hizo mucha gracia (tranquilos, no es el payaso!). Y ya que no nos tocaron las entradas, mañana fiestuqui chanante por Deivt.

Desde que me he levantado esta mañana he debido envejecer bastantes años, hasta convertirme en una abuelita excéntrica de las que cuentan aventuras a sus nietos y disfrutan rememorando tiempos y amores pasados con una alegría inusitada.
Pero el recuerdo es al mismo tiempo agridulce; evoca lo que dejamos de hacer y lo mucho que hicimos mal.
Así que, en unas horas, me he asentado en la melancolía que dan los días pasados.Casi sin darme cuenta me he ido de viaje, desde los primeros veranos en mi Cala hasta la inauguración chic, pasando por los caballeros y no tan caballeros que desfilaron por mi vida y desaparecieron (y los que podrían haberlo hecho: desaparecer).Esta es mi playa grande, de la pequeña no he podido encontrar foto, una pena porque es la más bonita del mundo. Entre todo ese espacio, ahí está; no hay palabras.La historia queda lejos, pero no tanto. Nos conocemos desde hace muchos años y desde entonces, siempre ha existido. Y hoy es el día en que hemos puesto fin a todo. En realidad siempre va a estar primero, siempre va a ir delante de muchos, siempre va a tener un espacio más grande que otros, reduciendo al mínimo el de los que se quedaron por detrás, incluso eliminando al nada importante.
Si este paisaje tuviera una música, sería el crujir de la hoguera, el punteo de Don´t cry (Guns and Roses) con española y el amanecer de los Fresones como Julieta. Si tuviera un olor sería el que se queda después de una barbacoa y el que se impregna en la humedad del mar. Y el tacto sin duda, el de la sal en la ropa. Y si tuviera que definirlo con un sentimiento, le echaré de menos toda la vida.
Esta mañana me he levantado (a las 8, eso sí), me he permitido 5 minutos de tortuga y he empezado a correr: desayuno al mismo tiempo que escojo la ropa que me pongo, me ducho, me indigno con los de la radio, les grito, medio me seco el pelo (no da tiempo para más), me visto y me voy a coger el autobús.
Dos minutos de paz mientras disfruto del aire “limpio” de la mañana y… cojo el autobús, hasta la bandera de gente, me empujan, me sitúo, media hora de trayecto hasta que llego a dos manzanas del trabajo.Estrés en el curro, no paro hasta las dos y media, el jefe se enfada, la secretaria grita, tenemos diez minutos de café a media mañana.Salgo y cojo el autobús de vuelta (misma historia) echo de menos mi casa, cuando llego me preparo la comida, echo de menos mi casa, como sola acompañada de Friends, echo mucho de menos mi casa, y me voy (otra media hora). Trabajo hasta las ocho o las ocho y media (depende de lo que haya corrido y del trabajo que tenga). Salgo del despacho y despacio, despacio, inicio la última aventura del día en el trasporte público.Con bajo ritmo hago la cena y, aunque no quiera, me quedo dormida dejando a la mitad la conversación con mis compañeras de piso. Bueno, mañana comentaremos más y mañana es igual.
A veces tengo la sensación de que la ciudad me va a comer. Me gusta Madrid, de hecho protagonizaría un anuncio turístico. Pero para vivir…
En mi relato de la suerte que tengo, no puedo evitar resaltar ese tópico (casi abrazado) de que todas las rubias son… tontas!
Pues bien, resulta que la candidez de muchas, mal confundida con idiotez y la verdadera deficiencia de otras, nos ha sumergido al resto en una bañera de estupidez que no hay quien nos la quite de encima. Pero amigos, gran descubrimiento el de ser tonta… Desde siempre me había molestado mucho con este tema pero descubrí algo peor: hay que hacerse pasar por tonta y se deslumbrará al mundo! Resulta que cuando una es “cortita” el resto de las mujeres intenta reírse de ella (pero no importa porque de esa gente esta llena el mundo y no interesa) y la mayor parte de los hombres te lleva en palmitas porque “la pobre no puede”. Y si no eres tan corta como parece hasta a veces te admiran por ello! (Me pregunto quien vale más de todos). Pero si se da el caso de que eres rubia y además eres lista…. corre y no pares; te harán la vida imposible, les corroerá la envidia, te criticarán por los pasillos y comentarán con el sexo masculino (en el colegio, la universidad o el trabajo) lo creída y mala que eres (que tendrá que ver!). Y si creías que con lo tuyo ya tenías suficiente es porque todavía no ha llegado la fase en la que se siente una mal por el pobre infeliz que decide conocerte y del que a partir de ahora van a circular rumores de todo tipo; desde que es homosexual y su familia es una tapadera, hasta que recuenta el número de habitantes que viven en su nariz con el dedo meñique.Y otra verdad universal es que si tienes la suerte de tener el pelo claro, obligatoriamente has de tener los ojos azules o verdes o grises o incluso amarillos; ay de ti si todos tus antepasados tenían los ojos negros… ponte lentillas! Resulta que no hay rubias con ojos marrones, no hay más, se tiñe el pelo.Con respecto a los tintes y en apoyo a todas mis compañeras debo hacer las siguientes aclaraciones: el champú de camomila no modifica tu ADN si eres morena, seguirás siendo morena, el agua oxigenada sólo quema el pelo y lo pone como una zanahoria, darse mechas y reflejos no tiene nada que ver con teñirse y cuando nos da el sol se nos aclara el pelo. Y rompamos otro mito; si tienes el pelo oscuro y te echas cerveza en el pelo antes de ir a la playa, SÓLO conseguirás que se te acerquen los bichos o que si tu compañero tiene resaca, se ponga rabioso por chuparte el pelo.Otra verdad mundialmente extendida es que todas las rubias son fáciles…. Bueno, pues contra eso no podemos decir mucho, verdad? Miles y miles de hombres en el mundo, de hecho todos ellos, cuando salen por la noche y ven a dos chicas juntas cual Zipi y Zape van siempre a por la rubia porque será más fácil. Y eso aunque la gachí sea un cardo borriquero de los que hacen chirriar los dientes. Porque con las rubias es más fácil pasar una noche de desenfreno, porque somos tontas, y como no sabemos hablar tenemos que poner alguna solución. Y es que no sé que ocurrirá en el resto del mundo, pero a las españolas no se nos permite ser rubias y vivir en paz.