Thursday, September 28, 2006

Porque siempre queremos lo que no tenemos

Definitivamente, somos incapaces de estar contentos con lo que tenemos, siempre nos atrae más lo que tienen los demás. Para muestra, un botón: me encantaría que mi pelo se rizase; lo tengo liso (tan liso que a veces me parece que lo haya chupado una vaca) y últimamente ando loca en busca de unas tenacillas. He llegado al punto de utilizar de chófer al novio de mi hermana, marear a mis padres en grandes almacenes, marear mucho pero que mucho más a dependientas para largarme sin nada… Al final, las compré, las llevé a mi casa, las saqué de la caja y, sin usarlas, las volví a meter en ella para devolverlas. Lo peor, que antes de comprarlas era consciente de que mi pelo sólo podría mantenerse rizado más de 1 hora con una permanente; lo sé desde que alguien lo intentó gastando el bote de laca y más de dos horas de trabajo con las tenacillas (siempre le agradeceré aquel cambio de imagen, porque aunque no terminó siendo muy efectivo, me repuso de la enésima vez que mi novio me dejaba). 

Y volviendo al tema, todo viene a que hoy una compañera anda de cabeza porque la chica que tiene a su cargo parece no estar del todo conforme con las funciones que va a empezar a tener este mes como becaria, tras haber estado de julio a septiembre de prácticas; han leído bien, pero es que el mercado laboral está muy chungo (suerte si tu jefe termina ofreciéndote un contrato eventual basura y se lleva la recompensa a tus esfuerzos en su variable; dale las gracias, porque debido a que “se ha excedido del presupuesto” tú puedes comer, pero este tema mejor lo dejamos para otro día). La cuestión es que no se queja ni por dinero ni por “contrato”: ella, con su carrera y su máster, lo de ser becaria, sí, pero con clase y nada de hacer pegatinas ni ”pinta y colorea”. Se le queda corto para los conocimientos adquiridos y su estatus académico. Lo que todavía no sabe es que, cuando pase el tiempo y por fin haya asumido esas responsabilidades de las que tantas ganas tiene, a lo mejor se encuentra un día, de repente, mirando a la becaria del fondo de la oficina y pensando que quizá no estaría mal aparcar la adrenalina y el estrés de la responsabilidad, para parar un rato a hacer pegatinas y recortar cartulinas.

Siempre queremos lo que no tenemos y cuando lo conseguimos, queremos recuperar también lo que teníamos y hemos perdido. Pero, que se le va a hacer, descendiendo de Adán y Eva nos quedan de antepasados Esaú y Jacob… y ya dice el refrán que “de tal palo, tal astilla”.Wink

Posted by falling of the sour cherry in 22:06:04
Comments

One Response

  1. Sie liebt dich says:

    Me ha encantado! Y lo que más esa alusión al gran día del agua de VAlencia. Por cierto, que ya duraron algo tus rizos…jajajaja.
    Esta bien esto de copartir el blog (en realidad como todo, porque ya nos quedan pocas cosas por compartir, salvo las “incompartibles” como el novio o la moto…ggg)

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