PERDIDA
Estoy confusa; sigo buscando el norte. Todavía no soy capaz de distinguir si soy yo la que dirige mi vida o si dejo que los demás decidan hacia donde debe ir encaminada, porque sigo haciendo lo que todos esperan; me resulta prácticamente imposible saltarme las reglas marcadas y si lo hago, me siento mal por decepcionar a otras personas. Para colmo, padezco una especie de “síndrome de diógenes emocional” y soy incapaz de liberarme de recuerdos y lazos afectivos que doblegan mis verdaderas intenciones.
Me perdí de mí misma y estoy en proceso de reencuentro; todavía queda la parte más dura porque parece que el único camino es romper con lo que me distancia de mi objetivo, pero esto, aunque contradictorio, supone renunciar a parte de mi yo. Creo que por eso y para evitar que me duela, sigo “engañándome” y busco otros caminos y nuevas perspectivas que me permitan cambiar el enfoque de la Situación.
Espero que llegue el día en el que consiga reunir un poco de valentía y plantarle cara a mi aparente destino.