Wonder Woman

Me han mandado por mail uno de esos test frikies a tope. Esta vez era para determinar el superhéroe / heroína que eres en función de tus respuestas.
Yo soy Wonder-Woman… bueno, por lo menos una mujer! Y supongo que sí, porque para algo es una superheroína, pero me pregunto, se metería ella en tantos berenjenales como yo?! Y tan habitualmente?!
Nunca me he considerado complicada en exceso y tampoco soy la típica que llama a los problemas a voces, pero es que me pasa de todo! Muchas veces (y esa ha sido mi cruz) con el sexo opuesto o por su causa (aunque supongo que eso le pasa a todo el mundo). Pero otras muchas ocurren a mi alrededor y voy a pensar que soy gafe o que el destino se lo pasa muy bien poniéndome en situaciones ridículas.
Sin ir más lejos, esta mañana me han cacheado en Hacienda. Que me han cacheado! Eso le ha pasado a alguien? Que estamos hablando de Hacienda, de los mayores ladrones que hay!
Y para qué contar la semana pasada… Fue el miércoles por la tarde, casi a las 9. Uno tiene que ponerse en situación; día agotador, mucho trabajo y cervecita rápida con mi padre para analizar una serie de problemas importantes. Estaba seria, cansada y por qué no decirlo, bastante deprimida. Iba a todo correr porque no llegaba a una misa funeral, a la que entre otras cosas, no quería ir porque me moría de la pena, pero me sentía en la obligación moral de hacerlo, qué menos! Me hubiera arrepentido toda la vida.
En ese estado, me bajo en mi parada de metro (10 minutos hasta la salida), salgo y aguantando las lágrimas le pregunto a un señor muy amable, pero que no tenía ni idea, dónde estaba la iglesia que buscaba. Al final encontré al camino, preguntando se llega a Roma. Cruzo la calle y cuando llego a la acera se me engancha el tacón, mierda!, parezco la Cenicienta sin zapato, risa generalizada de la gente, sonrío (aunque acordándome de todos ellos), recojo el zapato y cuando voy a dar un paso…………..ay! me había dejado el tacón en el suelo… Y qué es lo peor? Eran de unos 8 centímetros, imposible llegar así.
Cojo un taxi para ir a casa a cambiarme y el tío guarro me devuelve 13 monedas de un euro y 4 de 50 céntimos. Con la cartera llena, los dos zapatos puestos (todavía tenía que andar bastantes metros para llegar a casa), el abrigo en la mano, el tacón en la misma que la cartera me caí de boca al salir del taxi y volaron todas y cada una de las monedas. Ante tal ridículo no pude menos que reírme de mi misma, mientras tres o cuatro señores me ayudaban a levantarme y me recogían el dinero.
Aún así, llegue al final de la misa, si eso no es de heroína que me lo cuenten!
