Haciendo balance
Ya estaba tardando en hacer balance de mi ya pasado 2006. A primera vista, parece que el año no ha podido ser peor (pero que nadie se lleve a engaño: todos los años pueden ser peores y mucho peores que el anterior). La cosa ha llegado a tal punto que ya no le pido al 2007 que sea mejor, me basta con que al menos no sea más desgraciado que este. El 2006 ha estado cuajado de peleas, rupturas (y sus consecuentes anulaciones de boda), cuernos (algunos atestiguados y otros no), incorporación al mundo laboral (dejando atrás las becas y pasantías), al grupo de los “mileuristas” y al de “nunca podré comprarme una casa propia” (al menos mientras no tenga pareja, lo cual agrava el problema de la ruptura), horas extra impagadas, puñaladas traperas de amigos, crisis de fé,… vamos que ha estado repletito.
Sin embargo, y a pesar de lo mal que haya podido pasarlo, lo cierto es que podía haber sido ifinitamente peor. Este año he descubierto que no estoy sola; era algo que ya sabía, pero más que nunca, me he sentido apoyada y arropada por la gente que a la que quiero y que me importa. Y lo más importante, he disfrutado de la verdadera amistad; la que va más allá de miradas nubladas por las lágrimas o de miradas cómplices (de esas que gritan frases en medio de silencios), de risas, besos y abrazos y de conversaciones in/trascendentes.
Tras mi escaso cuarto de siglo de experiencias he aprendido que cada uno debe ser el pilar de su propia casa, pero cuando los cimientos de la mía amenazan con venirse abajo, siempre tengo a alguien que está ahí dispuesta a apuntalarlos hasta que puedo sanearlos. Por eso, por lo pasado y por todo lo que todavía nos queda por pasar, porque siempre estás ahí a pesar de la distancia, de lo bueno y de lo malo, te dedico mi primer post del 2007 y el balance positivo del 2006, que más que probablemente no hubiese sido tal, si no hubieses sustentado los soportes de mi vida en muchas ocasiones. TQm guapa.