El amor
Cuál ha sido mi sorpresa esta mañana al leer en el periódico que, cada español, se gasta una media de 50 € en San Valentín. ¡Pero si yo pensaba que eso no lo celebraba nadie! Y si tenemos en cuenta que hay un porcentaje altísimo de solter@s, otro tanto que cree que este día tan bonito y especial y romántico es un invento del Corte Inglés y otros como yo, en los que se dan ambas circunstancias; ¿¡cuánto se gastará en realidad cada uno de los que deciden festejar este día!? ¡Qué estamos hablando de una cifra media! Ahora bien, ¿una media en la que entramos todos, o en la que entran exclusivamente los que lo celebran? En mi estupor surgen miles de preguntas; ¿cuál será el gasto real? ¿Será mi escepticismo frente al amor verdadero lo que me hace ser tan crítica con el ilustre Santo? ¿Me moriría de amor y alegría si celebrara la fiesta al más puro empalague?
Lo cierto es que nunca lo he celebrado, ni cuando podía hacerlo. Y aún a riesgo de resultar tremendamente rata, no me gastaría 100 euros en un regalo de San Valentín. Señores, que nos estamos recuperando de la cuesta de enero y ya buscamos nuevos argumentos, mejor regalen porque sí que es más bonito! Y no por el día del amor, que en el peor de los casos, el regalito será un corazón de cristal de Swarovski que recoge los rayos solares y reproduce el arco iris dentro de su salón. Y sí, existe, no me lo invento, les presento al heart rainbow maker. ¿Hay cosa más bonica?
