Thursday, March 22, 2007

Mi viejo profesor particular

Hoy llega a Valencia a pasárselo bien, rejuvenecer 10 años en el ambiente cancionero y volverlos a envejecer con las miles de copas y la falta de sueño, que a su edad ya pesan.

 

Me regala los enfados más intensos y las mayores preocupaciones, pero sus brazos son los más firmes, su cariño incondicional y sólo con su mirada me he conmovido más de una vez, por tierna, sabia y llena de orgullo.

 

Siempre enérgico y trabajador se está haciendo viejito. Ansía tenernos a todos juntos, quiere le devolvamos sus mimos de miles de noches en vela y se emociona cada día más.

 

Ayer fui a visitarle y de nuevo fueron incontenibles las lágrimas de satisfacción. Su aparente frialdad se compensa con un corazón que no le cabe en el pecho. Una milésima parte de su fuerza sería mi mejor regalo.

 

Posted by Pat o Elenita in 17:50:27 | Permalink | No Comments »

Los hombres que eran míos

Y dijo Napoleón: “No existe el tiempo que no conceda el olvido… no existe el olvido que no sea provocado por el tiempo…”. Qué razón tenía. Por un sentimiento de propiedad exacerbado de origen incierto, en mi vida ha habido hombres que era míos. Algunos pasaron y se fueron con la misma pena y gloria que un chicle de fresa y otros, muy pocos, se quedaron para mí sola. Empezando por mi mejor amigo, que huyó en busca de sus sueños compartidos, y terminando por alguno que sigue. Hace poco que vuelan indicios de robo. Consecuencia de la edad, de una epidemia o del vecino cataclismo climático la seriedad ha invadido sus vidas, han decidido dejarse robar y yo no he defendido mis “posesiones”. Sin pena ni traumas, en algún momento preferí el recuerdo y olvidé la persona.

Posted by Pat o Elenita in 12:07:51 | Permalink | Comments (1) »