El batallón del miedo y la vuelta al cole
Después de un post esperanzador acerca del desatasco mental y el deseo incontrolable de historias de amor, aventuras, batallas y demás cuentos reales transformados en mentiras, la realidad diaria oscurece la pasión creativa.
Salvo en el café inicial de las nueve de la mañana, las caras postvacacionales se han desparramado entristecidas en sus asientos como canicas que escapan indefensas de su bolsa de red. Y el día parece más difícil y más duro que la subida al Tourmalet. El momento de gloria llegará a las siete y media de la tarde, cuando las tropas rompan filas. Las expresión de sus caras habrá mudado de sentimiento por unas horas y hasta el toque de dianas del despertador cuando, con la vista nublada y las desesperanza anudada a los tobillos, se dirijan robotizados al despacho.
Y entre intentos fallidos de sonrisas, palmaditas cómplices y regalos de glucosa, el aire se enrarece, el oxígeno escasea y el aliento adherente del Teniente Coronel remulle el ánimo de la tropa, destruye su ilusión, mina su esperanza. Si batalla y guerra se han perdido ¿resulta cobarde volver a casa?.
Mal andamos de ánimo… ¡Venga, arriba los corazones. ya queda menos para las próximas vacaciones! Y volver a casa nunca es cobardía, es inteligencia, aunque se vuelva derrotado…
Besos.
Cómo idea ¿té vale? Hombre rehaciendo su vida y que tras mucho tiempo ha abierto las puertas a la posibilidad de una nueva relación, recibe un mail, donde le dicen que quizás en menos de un mes pase por donde vive. Ahí queda el mail, sin contestar con su nombre en mayúsculas en la cuenta de gmail. Y la tormenta retumbando en la lejanía. Y es raro, porqué no esta oscuro y aún hay luz.
Coñi, el anterior texto lo escribí y de repente pum se fue la luz y lo perdí, llego la tormenta. Y como para desahogarme sólo suelo necesitar contar las cosas una vez y con escribir me suele bastar y ya es catarsis enough, pense aceptar y darlo por perdido. Cosas del destino. Pero claro reinicie el ordenador, se reinicio firefox… y acá aparece, cosas del destino o la tecnica.
Una pregunta ¿Tú Teniente Coronel tiene bigote?
Mi Teniente Coronel no tiene bigote y no es un Buendía… Es un estirado con traje de Armani y corbata de Loewe que usa gomina y lleva tirantes. Y no asume ninguna responsabilidad para tan altos cargos que ostenta. En realidad es mi jefe y es el mas odiado del emisferio norte.
:p
OOOOh que mala suerte, te compadezco, pocas cosas tan malas como un mal jefe, yo disfruto en mi caso de mi generala. Madraza versada y hábil en su oficio, que nos trata cómo a sus hijos. Una de las razones por las que estoy tan a gusto en mi trabajo.
Es una suerte, desde luego. Esta es mi primera experiencia con un mal jefe y la verdad, no lo recomiendo a nadie,desmotiva y es una pena.