ETA en las instituciones
Tras las elecciones nueva jornada de reflexión. Mi asombro no tiene límites.
El momento político en el que se encuentran Navarra y el País Vasco no dejaba lugar a la pereza; había que votar. Y sin embargo, sigue resultando asombrosa la cantidad de gente a la que su tierra le importa un pimiento. Y no me refiero al sentimiento vasco-navarro, por otra parte muy enraizado en todos los nacidos en, sino en la lucha contra el terror y la violencia. El 90% del país se levanta y se indigna ante los atentados, las amenazas y la lucha armada, y no obstante, los que lo sufren de primera mano prescinden de su casi único derecho a la defensa…
Peor ha sido el resultado de las elecciones. No porque el elegido haya sido UPN frente al PSN o viceversa, ni porque CDN haya casi desaparecido sino porque definitivamente el terror está ganando la batalla. En algunos pueblos de Guipúzcoa ETA entra definitivamente en las instituciones. Y me resulta terrible asimilar que los dialogantes, sea cual sea su ideología, puedan tener que soportar de nuevo que una mañana cualquiera, -después del café y las pastas, tras una discusión acalorada con su secretaria, una riña a los hijos o un recuerdo romántico del fin de semana…- entre papeles y rinrines telefónicos pase uno de esos sujeto y vecino de escaño a su despacho y mirándole a los ojos le diga: “tu eres el siguiente”.
PRECISANDO: Como se me va la olla, vamos a precisar. Ni mucho menos pienso que los del PNV sean asesinos. Tengo mis dudas, muchas dudas, en relación con otros de la coalición y su opinión sobre la violencia, aunque tampoco por eso son asesinos. He cambiado el texto porque no quería decir que Nafarroa Bai no permitiera ejercer el derecho al voto de manera libre, sino ANV, pero las prisas y las emociones me confunden como a Dinio la noche.
Sin embargo, cuando la adolescencia abertzale, esa que condena la violencia, quema contendores delante de mi casa y lanzan cócteles molotov a ventanas de mi manzana y los guardaespaldas de mis vecinos tienen que acompañar a sus protegidos en escudo para que no sufran ningún daño y algunos amigos míos o familiares ven afectada su vida diaria, me hierve la sangre y me indigna que esos sean los que luego votan a determinados partidos políticos que se supone, condenan la violencia. Y aunque me acelere y casi ni sepa lo que digo, esta mi única manera de atacarles.

