Tuesday, September 4, 2007

El batallón del miedo y la vuelta al cole

Después de un post esperanzador acerca del desatasco mental y el deseo incontrolable de historias de amor, aventuras, batallas y demás cuentos reales transformados en mentiras, la realidad diaria oscurece la pasión creativa.

Salvo en el café inicial de las nueve de la mañana, las caras postvacacionales se han desparramado entristecidas en sus asientos como canicas que escapan indefensas de su bolsa de red. Y el día parece más difícil y más duro que la subida al Tourmalet. El momento de gloria llegará a las siete y media de la tarde, cuando las tropas rompan filas. Las expresión de sus caras habrá mudado de sentimiento por unas horas y hasta el toque de dianas del despertador cuando, con la vista nublada y las desesperanza anudada a los tobillos, se dirijan robotizados al despacho.

Y entre intentos fallidos de sonrisas, palmaditas cómplices y regalos de glucosa, el aire se enrarece, el oxígeno escasea y el aliento adherente del Teniente Coronel remulle el ánimo de la tropa, destruye su ilusión, mina su esperanza. Si batalla y guerra se han perdido ¿resulta cobarde volver a casa?.

Posted by Pat o Elenita at 09:36:34 | Permalink | Comments (5)

Tuesday, August 21, 2007

Los hombres de su vida

Al final se había hecho mayor. En el duermevela inmediato al off de su lamparita había imaginado las mejores historias y redactado las más intrigantes novelas de misterio. Ahora, en el desayuno, ya no era capaz de recordar las de la noche anterior.

Aquel año, en el enésimo viaje que su frágil cuerpecito podía soportar, quiso hacer repaso de su historial amoroso. Cerró los ojos y se colocó cuidadosamente las gafas de sol, como cada vez que empezaba a escribir un libro. Podía inmovilizarse durante horas, reclinada hacia atrás, como si aquella fuera la única manera de volcar su imaginación e impedir que volara a través sus ojos. Mucho más tarde, una vez que había logrado construir la historia, su mirada siempre se veía inundada de batallas marinas y reportajes intensos.

Haciendo un esfuerzo intentó recordarlos a todos, a los hombres de su vida. Y sin embargo su existencia parecía empezar cumplidos los veinte. Una historia en apariencia acabada la había enseñado a sonreír, a mirar el mundo sin miedo, a adorar los defectos ajenos y a olvidar amores y desamores pasados. Ya no era capaz de recordarlos. Sonrió burlona de medio lado y abrió los ojos despacio, como intentando apaciguar las ideas que se agolpaban en ellos. A su lado, su compañero, cincuenta años después, igual de vivo e igual de crío. Tendría que cambiar el título de su pensamiento, esta vez no había experiencia vivida para recrear. Después de todo, el más niño y más inesperado acabó siendo el único hombre de su vida.

Posted by Pat o Elenita at 12:23:15 | Permalink | Comments (2)

Tuesday, July 17, 2007

De azul marino

Andrés Calamaro cantaba Algo Contigo y su voz quebrada me acariciaba la sien y el pelo desde la mesilla de noche. Seis exiguas horas de sueños y los fuegos artificiales parecían quedar muy lejos. Tras dos minutos de sordera en los que busqué inconsciente la localización de mi cuerpo, el murmullo creciente impulsó de golpe la sangre al corazón. Con el estómago encogido y los ojos semiabiertos busqué el mando en la oscuridad y encendí aquella cajita con un ansia incontrolable. Ni el cansancio ni el sueño ni el cúmulo avaricioso de descanso podrían impedir que lo buscara. Minutos que fueron horas de introducción, imágenes que absorbían el aire, caras de angustia, recuerdos temerosos de días pasados y el deseo de que el tiempo volara sin consecuencias. Las voces acompasadas en el descuento, el reflejo del sol en la cámara y las chispas de la mecha paralizaron la vuelta atrás. Hordas de zapatillas cuesta arriba, brazos en alto como los gritos y piernas a máxima potencia que hubiera retirado a manotazos para abrirle camino.

Ya en las astas se paran pulso y respiración, los segundos son milenios y el terror se vuelve ciego para acabar como ha venido. Y entonces vence el calor del sosiego, alegre, de azul marino.

Posted by Pat o Elenita at 16:44:11 | Permalink | Comments (2)

Tuesday, July 3, 2007

De patrones y pitones

Se despierta el día alegre y cancionero, bicolor. Desde mi ventana, hileras de hormiguitas se dirigen en una misma dirección para celebrar juntas una fiesta de cumpleaños, larga como una boda musulmana. Los preparativos desde enero, en escalera. La ciudad se engalana y muestra sus colores a los de siempre, a los repetidores y a los desconocidos. Y arde el fuego en el alma desde el estómago. La emoción pica en los pies vestidos en zapatillas, las piernas enfundadas en blanco, el pecho orgulloso en nuclear y el cuello y la cintura deseosos de protección escarlata. Los ojos, tripulantes en una travesía de excepción, se preparan para lo nunca visto y la mente rememora los miles de cumpleaños pasados. El Santo, con sus mejores vestiduras, prepara su hogar y se peina presumido para escuchar las alabanzas y brindis que se harán en su honor. Se remangará muy dispuesto a blindar con su protección a todos los que desde las siete de la mañana dedicarán su pensamiento a exclusivas oraciones de salvaguarda. Emocionado, escuchará desde su altar los cánticos y bajará silencioso entre el gentío, cuando nadie esté mirando, sólo para apadrinar con su presencia a los que valerosos juegan entre los pitones de su ofrenda. Pero San Fermín siempre sorprende y organiza algo nuevo. Nunca el 6 de julio es el mismo 6, ni los días que le siguen se suceden como en años anteriores. Y en la cuenta atrás, en las escasas horas, minutos y segundos que se descuentan, la pasión del que vive enamorado del Santo se propaga por cada fibra de su piel.

Posted by Pat o Elenita at 17:16:51 | Permalink | No Comments »

Wednesday, June 27, 2007

Espías

Nunca estoy despierta cuando me miras pero siento tus ojos a través de mis párpados, navegando a vela hacia lo más profundo de mis sueños. Y en mis ilusiones, mientras paseo por la playa, apareces de repente cuestionándote por todo. Y es entonces, cuando siento que no duermes y que has localizado la zona de la barandilla por donde poder saltar, cuando abro los ojos. Siempre me pregunto qué habrás descubierto esta vez y en qué momento habrás irrumpido en mi calita, cuánto tiempo llevarás leyendo mis sueños y si habrás adivinado que casi siempre son sobre ti. Después cierro de nuevo los ojos y te cojo de la mano, te guío a la orilla y podemos pasar horas sin hablar, disfrutando de nuestra presencia compartida y del mar.

Posted by Pat o Elenita at 17:02:22 | Permalink | No Comments »

Thursday, June 14, 2007

PORTER DES CORNES?

Después de muchos meses de insistencia lo había conseguido, por fin estaba con Marie.

Con la luz apagada, tumbada en el sofá con las piernas en alto, ella hablaba con sus amigas y les contaba el viaje a Paris.

De lunes a jueves no se verían, el trabajo era su distancia, pero el mundo les esperaba el fin de semana. Elder podía llevarla a Roma, a Nápoles, a Noruega… ¿qué emoción tenía ya la ciudad?. Varias semanas después y miles de kilómetros recorridos decidieron recuperar la estabilidad de la noche madrileña, de amigos comunes y locales habituales. Ellos se verían en el último bar.

Marie preparó una cena en casa con amigas y no paró de hablar. Nadie supo que hacía Elder.

Acabaron donde siempre, entró radiante. Su alegría se podía ver a distancia. Subió a la última planta, la recorrió con la mirada, pero no había nadie allí. Emocionada sacó el móvil del bolso, no tenía llamadas perdidas, iba a mandar el tan esperado mensaje:

-“¿Dnd stas? Acbo d llgar” La respuesta no se hizo esperar: “Ultim piso, ahora bjo, cariñ”. ¿Se habría equivocado? Ella estaba allí y no le veía.

Después de una hora y miles de llamadas sin coger, Marie seguía esperando, nerviosa, con el estómago encogido y ganas de llorar… Cuando cerraron el local y salió todo el mundo, nadie sabía que había sido de él. Asustada fue a su casa, el coche estaba en la puerta. Llamó al timbre pero nadie contestó, insistió y continuó haciéndolo durante media hora en un mar de lágrimas. De repente un mensaje y un puñal: “Vete, respeta mi espacio”.

Posted by Pat o Elenita at 12:49:51 | Permalink | Comments (2)

Monday, June 4, 2007

Relato de una escaladora emocional

La vuelta esta vez fue más dura de lo habitual, como subir los Picos de Europa a la pata coja, una mano en la espalda y los ojos vendados. El tortazo puede ser monumental. Y así ha sido, a las ocho de la mañana, con los ojos enrojecidos, el cuerpo no respondía a los mandatos de la mente. Pero la emoción y la ilusión de mi travesía ha compensado los dolores matutinos.

Y es que viaje tras viaje he vuelto a tropezar con la misma piedra. Uno no sabe dónde la va a encontrar: detrás de una esquina esperando a sorprendernos, en unas fiestas populares, en un artículo en Internet, en un blog o simplemente una mañana, sin saber cómo, al ponerse el zapato, recuerda aquella piedra que le hizo tropezar tiempo atrás. Tampoco resulta posible vaticinar con exactitud el tamaño del tropezón. Bien puede tratarse de un resbalón con un canto rodado, de una marquita en el impacto de un guijarrillo que quedará para el recuerdo amable o del miedo terrorífico que provoca encontrarse de frente con el mismísimo Everest.

Mi tropiezo empezó de manera inconsciente después de un tremenda caída y hoy por hoy, el abismo aumenta en la ascensión mientras la adrenalina y las agujetas acompañan en el viaje.

En una tarde de recuerdos compartidos en la que uno hace memoria de tiempos pasados y se ríe de todo mal, apareció por sorpresa y de forma inocente un aerolito caído tiempo atrás. A pocos días de San Fermín, abrí en solitario el museo de piedras espaciales y jugué a pasearme danzarina alrededor de mi aerolito amarillo. Sin embargo, se cerró poco después por ausencia de público y me fui con mis bailes a otra parte. Pero la casualidad, o el destino, me llevó en agosto a un artículo en Internet: “¡Anda!, ¡pero si este es mi aerolito!”. Resultó inevitable abrir de nuevo la exposición, con visitantes incluidos, que ayudaron en la apertura y rieron con las casualidades de la vida. Hoy mi aerolito ha crecido y se ha hecho tan alto como los Picos de Europa. Ha resultado una magnífica atracción para amigos y familiares y para mí misma, que había decidido renunciar a mi faceta de escaladora. Y es que la vida guasona suele tener estas cosas, lo suyo es sorprender.

Posted by Pat o Elenita at 13:22:22 | Permalink | No Comments »

Monday, May 28, 2007

Mariana

Delante de unas acelgas frías jugueteaba con el tenedor. Las miraba con una expresión incierta. No se encontraba del todo bien y estaba agotando el tiempo que tenía en mirar aquel dichoso plato de comida. Después del fin de semana se había dado cuenta de que ya no se parecía a la de antes y que no podía volver atrás. Deseaba haber seguido igual y sin embargo ahora era más feliz. Siempre dudando, era su sino.

Se miró las manos, aquel anillo le recordaba todo lo que había salido ganando y lo que había dejado pasar. A estas alturas habría cambiado tanto su vida… y aunque la de ahora no fuera su sueño, siempre era mejor. En realidad tenía miedo, estaba asustada. Se levantó y con una mueca de asco tiró la verdura sin mirarla. Salió a la calle, a perderse entre los desconocidos y convertirse en una cara más.

Posted by Pat o Elenita at 12:58:42 | Permalink | Comments (2)

Wednesday, May 16, 2007

En palabras

Estaba sentada en el suelo descansada la espalda en el rulo de rayas, las piernas estiradas, la cabeza ladeada apoyada en la pared, la mirada en la terraza del vecino. Se lamentaba de no haber dicho lo que pensaba, de lo que había dejado de aprender. Quería que le guiara los pasos, lento, despacio, sin hacer de menos su inexperiencia, sin despertar su timidez, aprendiéndose juntos. Quería mirarle de cerca a los ojos, sonriendo con la mirada y hablando con las pestañas. Mirar las pecas de sus pupilas, los cambios de color, sus parpadeos más significativos y reflexiones más profundas. Rozar sus dedos sin complejos, sin escondites, sin vidas pasadas ni historias ajenas, sólo ellos dos. Dejando correr el tiempo en desvestir sus pensamientos y desnudar su indecisión. En silencio, sin ruidos, de frente, con la respiración entrecortada lenta y profunda como en suspiros. Reprimiendo las prisas, investigando sus movimientos. Prescindiendo de las palabras, acercando el tacto, sin concretar te quieros, confirmando.

Posted by Pat o Elenita at 21:14:20 | Permalink | Comments (5)

Saturday, May 5, 2007

Confesiones de la Llarga

Historia más que cierta convertida en relato: Recostada, hundidas las manos en la arena, miraba el horizonte tras las gafas de sol. Le daba vueltas a la imagen de aquel chico que no veía desde hacía años pero que no había olvidado. Jugueteó con el pelo de su amigo que dormitaba en la toalla mientras intentaba imaginar su cara tanto tiempo después. A veces aseguraba que lo abofetearía si estuviera delante, otras que por orgullo no le dejaría ver que aún le dolía su memoria y que eran muchas las noches en las que volvía a soñar con él.

Poco a poco los chicos se fueron despertando, el sol de agosto les quemaba la espalda ya curtida. No había forma de recuperar las horas perdidas de la noche anterior. Casi todos corrieron al agua con su desconchado camarada balón de fútbol. Su amigo le miraba con los ojos entrecerrados por la claridad. “¿Te vienes conmigo a la orilla?”. Las palabras le sacaron de su ensimismamiento. Sentados a remojo ella le miró un rato antes de confesar: “Llevo toda la mañana pensando…¿te acuerdas del verano en que tu hermano y yo dejamos de salir?… me había enamorado en Pamplona”. Con la boca abierta por la espontánea carcajada comentó “y te acuerdas ahora! Espero que no signifique que continuas igual”. Ella levantó los hombros entrecerrando los ojos y ladeó la cabeza: “yo qué sé” dijo mientras se apoyaba en su hombro.

Lo cierto es que sabía que sí, que había dejado la historia sin terminar y que aquella rabia sólo podía significar que seguía enamorada

Posted by Pat o Elenita at 12:51:46 | Permalink | Comments (3)