Un recadito desde el otro lado del océano vuelve a generar una conversación antigua y muchas tonterías. Por pedir que no quede que para algo Dios nos puso la boquita. Quiero quiero…
1) Que comparta mis silencios sin preguntarse si serán la consecuencia de algún problema.
2) Que me deje leer en el cama los domingos por la mañana.
3) Que respete que de vez en cuando necesito espacio, pasear sola y mirar las cosas con distancia antes de hablar.
4) Que entienda que mis lágrimas no siempre serán de pena.
5) Que me dé duchas intensas de risa y sentido del humor.
6) Que tenga preparado un carruaje para mí aunque siempre decida ir caminando y me trate como una princesa aunque nunca vaya a ejercer como tal.
7) Que no discuta por quién va a hacer la cama o se enfade si un día se queda sin hacer.
Que entienda que muchas veces prefiero escuchar.
9) Que no se imagine lo que quiero o no decir cuando hablo o cuando callo y no termine mis frases aunque sepa como van a acabar.
10) Que no me haga sentir ridícula por lo que vivo y como lo vivo.
11) Que sepa que no siempre estaré perfecta y que el paso del tiempo y la gravedad nos afecta a todos.
12) Que no me deje sola en la adversidad y no se esconda cuando nos toque navegar en la tempestad.
13) Que vea la fidelidad como la única opción.
14) Que se asombre con la vida.
15) Que combata mi miedo con besos y mis pesadillas con abrazos.
16) Que tenga el sueño profundo para que no se despierte porque me muevo en la cama.
17) Que quiera compartir el resto de su vida conmigo aunque sepa que puede no ocurrir.
18) Que no comprenda la verdad a medias y me diga cuándo he hecho mal.
19) Que me cuide y se deje cuidar.
20) Que no se enfade si comento las películas.
21) Que se esfuerce en lo que hace pero no le pueda la ambición.
22) Que la familia sea el pilar principal y los buenos amigos muros de carga.
23) Que tenga claro que mis padres y hermanos pueden tener defectos, pero que sólo yo lo exteriorizaré.
24) Y que me quiera, sabiendo que hay muchas mujeres mejores que yo, como si fuera la única en el mundo. Piense que los días que compartimos son un regalo y no me quiera a pesar de, sino precisamente por. Y recuerde siempre que esto que ahora nos irrita es lo mismo que nos enamoró.